La Dignitatis humanae vista por Victorino Rodríguez

1. Publico ahora el segundo artículo de Victorino Rodríguez, OP [Estudio histórico-doctrinal de la declaración sobre la libertad religiosa del Concilio Vaticano II. La Ciencia Tomista, Volumen 93 / Año 1966 Páginas: 193-339].El artículo puede leerse y descargarse aquí:

http://es.scribd.com/doc/94988483/Victorino-2

Advierto que tiene doble numeración en las páginas y en adelante usaré la numeración del margen superior derecho de cada hoja.

El trabajo tiene tres partes: a) origen y evolución externa del Esquema; b) evolución doctrinal del mismo; c) problemática teológica pendiente. Los lectores “ansiosos” o faltos de tiempo podrían saltearse las primeras páginas y leer desde la 94 hasta el final. La primera parte tiene interés si se quiere conocer la historia redaccional del documento, ya que los proyectos impresos y oficialmente distribuidos a los Padres conciliares fueron siete en total; y el autor realiza una pormenorizada comparación de los diversos proyectos de declaración. Los cambios en la redacción de los esquemas muestran cómo se pasó de unas primeras versiones francamente liberales, y a mi juicio en abierta oposición con el magisterio precedente, a un texto final aprobado bastante más matizado y depurado. En las primeras versiones, rechazadas por los Padres, se encuentra el origen de las interpretaciones más abusivas de la DH que proliferaron durante el Concilio y continúan en la actualidad.

2. El artículo que hoy publico ha sido citado muchas veces como prueba concluyente y definitiva de la continuidad de la DH con el magisterio preconciliar. Sin embargo, tal conclusión resulta excesiva. El autor se pronuncia a favor de la continuidad en general, con un juicio global sobre el documento, pero dedica una sección especial, a partir de la página122, a los problemas teológicos pendientes, que en 1966 eran cuatro, a saber: 1) homogeneidad de la doctrina pontificia; 2) fundamento del derecho negativo a la libertad religiosa; 3) fundamento del deber-derecho a limitar la libertad religiosa; y, 4) confesionalidad católica del Estado. A mi juicio, sólo si la teología lograse demostrar y no sólo afirmar gratuitamente la continuidad en estos cuatro puntos esenciales, cabría concluir en la continuidad integral de la DH respecto del magisterio de siempre.

3. Una precisión sobre los términos. La DH adoptó la ya criticada denominación libertad religiosa, aunque el subtítulo de la declaración precise que es una libertad social y civil, para diferenciarla de la libertad moral y designar una inmunidad de coacción extrínseca en materia religiosa. Es de lamentar que los últimos pontífices se hayan referido a la inmunidad religiosa con fórmulas como libertad de conciencia y libertad de cultos pues ello agrega un nuevo factor de equivocidad por más que se quiera significar inmunidad de coacción.

4. Ilustro esta entrada con unos diagramas que espero ayuden a no perderse con la equivocidad de los términos. Los diagramas pretenden mostrar el primer principio rector del orden social, la primacía del bien común, al que se subordina la conducta estatal que puede ser coacción jurídica (conducta impediente) o abstención coactiva (conducta permisiva). El diagrama considera dos aspectos: uno, el plano real de la conducta estatal, es decir, lo que hace u omite el Estado; otro, el plano doctrinal con el que se denomina la conducta estatal. La realización concreta de la medida de coacción/permisión religiosa en cada país es algo prudencial, cosa que suele olvidarse cuando no se ve el tema desde la perspectiva de lo justo concreto. La prudencia política regula la intolerancia/tolerancia (en la formulación tradicional) y es la misma prudencia política la que regula la limitación/respeto de la inmunidad religiosa (en la nueva formulación). Lo que quiero destacar es la primacía de lo real agible político-jurídico sobre los términos empleados para designar esa realidad.

5. En entradas siguientes me centraré en esos problemas teológicos pendientes con algunos agregados que complementan lo ya tratado por el P. Victorino.

2 comentarios to “La Dignitatis humanae vista por Victorino Rodríguez”

  1. theeremita Says:

    Martín Ellingham,

    Realmente excelente el artículo. Lamento no saber latín como para leer todas las versiones de la declaración, pero tanto la primera como la segunda parte dejan ver el auténtico “drama” que significó la gestiación de este documento.

    Algunos pasajes son realmente memorables, por ejemplo cuando dice: “Resultaría por demás paradójico que hoy día, cuando se aspira a la “consecratio mundi”, a la cristianización de las estructuras sociales, se dejase al margen la primera de las estructuras que es la estatal”. Golpe durísimo (con una leve reminiscencia al estilo chestertoniano) al progresismo.

    Las soluciones propuestas por el autor a las cuestiones teológicas pendientes me resultan muy satisfactorias… especialmente la del fundamento del derecho a la inmunidad de coacción: al no estar el hombre ordenado “totalmente” a la sociedad, y por ende esta no tiene autoridad para ejercer coerción sobre conductas “asociales”.También está esbozado con un claro ejemplo el tema de la jurisdicción (mas allá de que el tema en sí no se trate específicamente): “Quien atenta contra el poder justamente constituido en Italia tiene derecho a no ser procesado en Indonesia, no porque su acción delictiva sea fundamento de derecho alguno, sino porque el delincuente es socialmente responsable solo ante el tribunal de su país”.

    Hay que admitir que podría decirse mucho mas acerca de estas cuestiones, y que inclusive el autor podría haber profundizado muchísimo más en las soluciones que propone (imagino que por ese lado vienen las siguientes entradas)… pero aún así sigue siendo un artículo excelente.

    Un gran saludo.

  2. martinelling Says:

    Eremita:

    La idea es ampliar los cuatro temas pendientes del fraile Victorino y después publicar otro trabajo de un amigo que es interesante. La interpretación que predomina no sigue esas conclusiones y eso se aprecia incluso en el magisterio posterior (el Catecismo parece ir en una dirección y la instrucción de la CDF sobre la actuación política de los católicos va en otra; una cosa es la inmunidad de coacción como un derecho más, entre otros, y otra su exaltación juanpablista como el super-derecho, la clave de bóveda, etc.)

    Su P.S. es un golpe al neoliberalismo católico (que tiene numerosos representantes en el Opus Dei) que sostiene que sólo la sociedad y no el Estado deben ser cristianizados, ya que el Estado es absolutamente incompetente en materia religiosa y la positivación de exigencias de ley divino-positivas es integrismo violatorio de la libertad religiosa.

    Saludos.

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